25-Abril-2000
No sé dónde estoy, abro los ojos y me encuentro en un lugar desconocido para mí. Me rodean tumbas por todos lados. ¿Qué hago aquí? No lo sé, no sé cómo he podido llegar a este siniestro lugar, pero no voy a parar a pensarlo, prefiero levantarme y correr, correr hasta la salida.
Corro a gran velocidad, nunca había pensado que tenía tanta fuerza en las piernas para correr hasta este mismo instante; instante en el que llego a la puerta que separa el mundo de los vivos del mundo de los muertos.
No hay manera de salir, zarandeo la puerta que chirría sin éxito alguno; me arde el pecho, las ganas de llorar se apoderan de mí, dejo que mi cuerpo caiga al suelo apoyándome sobre la fría puerta, rendida; trato de controlarme, a pesar de que la garganta me arde más que nunca, toco mi cara y me doy cuenta de que no logro llorar.
Me levanto más enfadada aún y doy patadas a la gran puerta que me impide salir de allí, intento aferrarme a los barrotes y saltar, pero es imposible, es demasiado alta para mi baja estatura de 1,55.
--No lo intentes, no podemos salir de aquí por las noches, deberías de saberlo.--
Una voz irreconocible para mi se acerca mientras luce una sonrisa brillante, una sonrisa que cegaría a cualquier persona en mitad de una noche oscura.
--¿Quién eres?--
Pregunto algo asustada mientras observo su aspecto, se trata de un hombre alto, luce una larga melena que le cubre hasta sus hombros, bien peinado, con el pelo liso y apartado de su rostro gracias a un sombrero bombín negro que evita que el pelo se le cruce.
Su mirada, tan negra y profunda como su complemento, me mira fijamente a la cara mientras sonríe. Viste de lo más peculiar, un smoking compuesto de unos pantalones de gala grises, acompañados con una camisa blanca con pajarita y los puños asomando por su americana de gala.
A pesar de su juventud, va con un bastón; el cual mueve con gracia sobre su mano derecha. Sus pasos, firmes y seguros, hacen que en pocos segundos se encuentre frente a mí, a escasos centímetros de mi rostro.
--Mejor pregunta, que soy y no quién soy...--
Retrocedo asustada en dirección contraría a la gran puerta verde y agacho la mirada para no verlo, cuando levanto la mirada, él ya no está.

Me recuerda el relato con el que gané en HL en Halloween. Tenía un tema parecido, muy a lo Almodóvar.
ResponderEliminarBesos.